El ojo seco se produce cuando existe una mala lubricación del ojo, que puede afectar a toda la superficie ocular.

El ojo seco es uno de los principales motivos de consulta al oftalmólogo. Existen varios factores que favorecen su aparición, como la edad, la menopausia, el tabaco, cirugías oculares, y también algunos medicamentos.

SÍNTOMAS

  • Quemazón.
  • Ardor.
  • Enrojecimiento.
  • Picor.
  • Sensación de arenilla.
  • Malestar al realizar tareas que necesitan fijación visual como la lectura, conducción o el uso de pantallas de cualquier dispositivo (ordenadores, móviles, televisión, etc.).

¿CÓMO SE DETECTA?

El especialista realizará un examen de los párpados y de su borde libre para medir la frecuencia del parpadeo, ver la cantidad y calidad de producción lagrimal y medir la sensibilidad corneal.

TRATAMIENTO

El tratamiento suele ser a largo plazo, y en ocasiones se mantiene para toda la vida, ya que la patología puede convertirse en crónica.

Se recomienda una cuidada higiene ocular y el uso de lágrimas artificiales; así como evitar ambientes secos y con humo. Además, el descanso favorece la mejora de las molestias. En otras ocasiones se emplean colirios antiinflamatorios o antibióticos.

Existen numerosas alternativas para casos de sequedad graves que incluyen la oclusión de los puntos lagrimales, mediante oclusores transitorios o permanentes, la utilización de colirios de suero autólogo, colirios de inmunosupresores que aumentan la capacidad de secreción de lágrima del paciente e incluso cirugías modificadoras de la posición de los párpados que permiten una mejor distribución de la lágrima.