La terapia visual infantil consiste en estimular a niños con deficiencias o anomalías en sus habilidades visuales.

De este modo, la terapia visual infantil trata deficiencias como la dificultad para la acomodación, la oculomotricidad, o la binocularidad entre otras, para lograr mejorar la calidad visual.

Las patologías que pueden tratarse mediante esta terapia suelen aparecer entre los 3 y 8 años de edad. Por ello, las revisiones oftalmológicas tempranas son muy importantes para detectar y empezar a tratarlas con la mayor brevedad.

 

¿Cuándo se utiliza?

Niños con problemas de aprendizaje escolar, ojo vago, fatiga visual, problemas para realizar actividades que precisan visión cercana, incluso estrabismo, pueden mejorar de forma notable gracias a la terapia visual infantil.

 

¿En qué consiste?

En primer lugar se realizan pruebas específicas para detectar el problema. Una vez diagnosticado, se preparan ejercicios de forma personalizada para cada paciente.

Éstos ejercicios se deben realizar diariamente en casa durante 15-20 minutos. Una vez a la semana junto con el especialista se comprueban los avances y adecuan los ejercicios. Éstos ejercicios son totalmente personalizados para cada paciente, y en función de la patología, se utilizan las técnicas más adecuadas.

 

Resultados

Mediante éstos ejercicios logramos mejorar los seguimientos oculares, el tiempo de reacción visual y de reconocimiento, la velocidad y la sensibilidad al contraste, además de la memoria o la secuencia visual.

En ocasiones la terapia visual infantil debe realizarse de manera complementaria a tratamientos de logopedia o multidisciplinares.