Las lágrimas se forman en la glándula lagrimal y una vez realizada su función de protección, hidratación y lubricación del globo ocular, se eliminan hacia la fosa nasal a través de las vías lagrimales.

La epifora o lagrimeo puede producirse por la obstrucción de las vías lagrimales en alguno de sus puntos en el camino hacia su eliminación.

La obstrucción de las vías lagrimales puede ser de origen congénito, desde el nacimiento, o producirse en la edad adulta. Cuando es congénita, su localización más frecuente es a nivel inferior, donde desemboca el conducto lácrimo-nasal en la nariz (meato inferior).

En bebés produce en el bebé un lagrimeo constante que suele ir acompañado de mocos.

La obstrucción de la vía lagrimal en los adultos puede ser debida a causas diversas y puede estar localizada en cualquier parte de la vía lagrimal.

¿CÓMO SE DETECTA?

  • Examen oftalmológico.
  • Tinción especial del ojo (fluoresceína) para observar cómo drenan las lágrimas.
  • Es casos más complicados, se pueden hacer necesarios estudio radiográficos para examinar el conducto lagrimal.

TRATAMIENTO

Según la particularidad de su caso, el Dr. Quijada valorará las diferentes opciones de tratamiento teniendo en cuenta su caso y particularidades concretas.

En bebés, la obstrucción desaparece de forma natural antes del primer año de vida. En estos casos, el tratamiento consiste en aplicar masajes en la zona del saco lagrimal y una buena higiene. Cuando hay infección, se proceda al oportuno tratamiento antibiótico.

Con adultos, se debe tratar mediante cirugía para abrir el conducto con el fin de restablecer el drenaje normal de lágrimas.

Si cree que puede tener este problema, consulte su caso con el Dr. Quijada para ver la mejor solución.

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